Entre los avances de más envergadura en la historia de los vehículos automotores, en lo que respecta a seguridad, se ha destacado el ESP o Control de Estabilidad.

Desde que este sistema llegó al mercado se ha convertido en un protector para la persona que conduce. Consiguió reducir hasta un 80 % los accidentes originados por el derrape o pérdida de adherencia de las llantas a la superficie.

Gracias a su eficaz y rápido funcionamiento, este mecanismo se coloca en el segundo puesto entre los sistemas de seguridad de más importancia, justo después del cinturón de seguridad.

Qué es el Control de Estabilidad (ESP)?

El Control de Estabilidad (ESP) es un sistema de seguridad que se activa cuando el auto se desvía de la trayectoria que marca el volante. No siempre actúa sobre los frenos, en ocasiones lo hace limitando la potencia de aceleración, siempre con el propósito de recuperar el control del auto después de sufrir pérdida de adherencia.

El derrape puede que ocurra en el tren delantero, el posterior o en ambos. Sin importar el caso, este sistema va actuar consecuentemente, devolviendo el vehículo a la trayectoria, mientras no se excedan los límites físicos.

El ESP trabaja en conjunto con sistemas como el de Frenos ABS y Control de Tracción. Frena las llantas individualmente cuando determina que hay una situación peligrosa, circunstancia que puede darse cuando el vehículo no se comporta congruentemente con la orden que el volante recibe del conductor.

Muchos estudios concluyen en que el sistema en sí puede disminuir la mortalidad en accidentes en ruta hasta en un 20% al evitar que el auto salga de la vía.

Cómo funciona el Control de Estabilidad?

El Control de Estabilidad actúa al frenar individualmente las llantas en momentos de peligro para evitar que el auto tenga sobrevirajes o subvirajes.

Su funcionamiento está basado en: El desempeño de unos actuadores que se ubican en el sistema de frenos, en los sensores que captan la información y en la unidad de control electrónico o UCE que asimila los datos y después da la orden.

La UCE compara los datos que han recogido los sensores en un ritmo de veinticinco veces por cada segundo. Si detecta en algún momento que la dirección del volante no concuerda con la trayectoria del coche, entonces interviene el ESP. La información que recoge la UCE proviene del sensor de ángulo de dirección que indica el movimiento que tiene el volante desde unos sensores comunes al ABS.

Finalmente, los sensores que detectan el ángulo de giro y de aceleración transversal envían datos sobre la trayectoria real del automóvil. Teniendo toda la información, la UCE valora la situación y, si es necesario, frena una o varias ruedas convenientemente para que el auto recupere su trayectoria.

Recomendaciones al usar el Control de Estabilidad

Hay un punto básico que todo conductor debe tener presente: EL ESP va hacer todo lo posible porque el auto  se dirija hacia donde el conductor le indique que vaya.

En un auto con ESP, el que conduce no debe hacer nada extraordinario, sino únicamente girar lo requerido para trazar una curva. Si manejas un auto que tiene control de estabilidad, como conductor no requiere que hagas nada. Nada más gira el volante suavemente hacia donde quieres ir.

El Control de Estabilidad es un sistema que siempre está vigilante para actuar lo más pronto posible. Lo hace tan rápido que evita accidentes, reaccionando incluso más rápido que un conductor común. Por esta razón, el Control de Estabilidad se ha vuelto obligatorio y no debe ser desactivado nunca, por la seguridad del conductor y la de los demás que andan en la ruta.

 

En Sacur Autos estamos para informarte y que puedas conocer más sobre tu auto. Te recomendamos, por tu seguridad, tener siempre el Control de estabilidad encendido.

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